El gobierno del presidente José Raúl Mulino declaró oficialmente el estado de emergencia nacional en todo el territorio panameño. La medida se tomó tras un consejo de ministros extraordinario con el objetivo de liberar de forma inmediata hasta 100 millones de dólares para financiar las tareas de asistencia, ayuda humanitaria y la reconstrucción de infraestructura dañada.
El sismo, que se registró el pasado viernes a las 12:56 hora local, alcanzó una magnitud de 7,7 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Su epicentro se localizó en el sur de Panamá, a escasos kilómetros de la localidad costera de Tonosí. El temblor se sintió con fuerza en la capital del país e incluso en Costa Rica, provocando la evacuación masiva de rascacielos y escenas de pánico en las calles. Hasta el momento, las autoridades informan un saldo de al menos 27 personas heridas y, afortunadamente, ninguna víctima fatal.
A nivel de infraestructura, las evaluaciones preliminares arrojan un balance de 419 escuelas afectadas, 21 centros de salud con daños estructurales y más de 426 viviendas con fisuras o colapsos parciales. Las clases han sido suspendidas por el Ministerio de Educación mientras se terminan de inspeccionar las aulas. Por otra parte, la Autoridad del Canal de Panamá emitió un reporte de tranquilidad confirmando que la vía interoceánica no sufrió daños severos y continúa operando de manera normal.
Para centralizar el apoyo civil, el Ejecutivo habilitó el Parque Omar en Ciudad de Panamá como el principal centro de acopio de agua, víveres y ropa para los damnificados. El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, garantizó que el país posee la solidez necesaria para superar esta crisis y agradeció formalmente el respaldo económico ofrecido por organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
